Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Retrato de la abyección humana

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¿Qué significa dar la palabra a un perpetrador? ¿Por qué hacerlo? Y, en tal caso, ¿cómo hacerlo sin erigirse en juez y al mismo tiempo sin dar amparo a sus razones, sin convertirse en cómplice, sin caer en la amoralidad, en el mejor de los casos?

Estas son solo algunas de las preguntas que la perturbadora e inquietante Terra de ninguém lanza a la espectadora desprevenida, aunque acaso movida hasta la sala de cine por un interés en acercarse a unos hechos históricos o políticos de carácter traumático. La cineasta portuguesa Salomé Lamas filma en un enclave geográfico indeterminado, en un espacio desnudo y sobre fondo negro, el testimonio para la cámara de Paulo de Figueiredo, exmilitar y asesino a sueldo cuyo historial de crímenes se remonta a las guerras de independencia de Angola, Mozambique y Guinea y se extiende hasta los asesinatos perpetrados bajo las órdenes de José Amedo y Michel Domínguez al servicio del Grupo Antiterrorista de Liberación (GAL) en España. “A grandes males, grandes remedios”, repite Figueiredo con una sonrisa cada vez que se le interroga por la razón última de sus crímenes.

Casi resulta una obviedad decirlo: Terra de ninguém no es el primer documental en el que se le da la palabra a un asesino con fines distintos al de despertar el interés malsano de un público, por lo demás, anestesiado contra el horror gracias a la sobreexposición de representaciones de la abyección que inundan los medios de comunicación. Claude Lanzmann ya incorporó el testimonio de oficiales o suboficiales nazis en Shoah (1985) a cambio de cuantiosas sumas económicas, mientras que Robert Kramer convirtió en protagonista de Notre nazi (1984) a un anciano oficial del gueto de Vilna durante la Segunda Guerra Mundial que había de ejercer como actor en la película de Thomas Harlan Wundkanal (1984). Harlan en la película de Kramer y Lanzmann en Shoah enarbolaron su autoridad moral sobre los verdugos poniendo la maquinaria cinematográfica al servicio de la reprobación de sus actos pero, en última instancia, fue la palabra de los supervivientes la que impregnó el paisaje audiovisual del final del siglo XX. Fue durante aquellos años, en lo que dio en llamarse “la era del testigo”, cuando la palabra de las víctimas supervivientes de acontecimientos traumáticos, con su fuerte carga emocional, proliferó en el paisaje audiovisual como la más legitimada a la hora de establecer la verdad sobre lo sucedido con mayor autoridad, si cabe, que aquella de la que siempre gozaron los historiadores.

Sin embargo, el siglo XXI parece haber comenzado a incluir con mayor asiduidad la palabra de los verdugos, ya sea para confrontarla con la de los supervivientes (Rithy Panh en S-21. La máquina de matar de los jemeres rojos, 2003; The Look of Silence, Joshua Oppenheimer, 2014) creando así un escenario para articular los principios de verdad, justicia y reparación, o con el fin de abrir un debate en la sociedad que los ampara (Avi Mograbi, Z32, 2008). La responsabilidad del cineasta en su manera de encuadrar, de filmar y de dirigirse a los verdugos planea en todas ellas en paralelo a la necesidad de condenar los hechos relatados. Quizá por ello Terra de ninguém, en la que la realizadora explicita su interés en la verdad de Figueiredo y no en la suya propia o la de ningún otro, ha resultado tan incómoda. Después terra_de_ninguemde todo, los mecanismos que permiten distanciarse de lo narrado, sobreponerse a la impresión inmediata causada por la truculencia de los actos de Figueiredo y elaborar un juicio crítico, son sutiles: la voz lacónica de Lamas exponiendo el procedimiento de filmación o anotando sus impresiones durante el rodaje; la puntuación de las declaraciones de Figueiredo a través de silencios marcados por pantalla en negro y divisiones numéricas. A cambio de la incomodidad, de esa incertidumbre instalada en la conciencia, desamparada o liberada de la figura tutelar del cineasta, le queda a la espectadora la posibilidad de escrutar los más insondables abismos de la abyección humana y extraer sus propias conclusiones.

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Esta entrada fue publicada en 9 de junio de 2017 por en ESCRITOS Y ENSAYOS, Uncategorized y etiquetada con , , , .
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