Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

La vida: una fábula, todas las fábulas

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Hay algo en común en la actividad de recordar un episodio de vida y en la de componer un relato de ficción, ya sea escrito o audiovisual: la operación de selección de acontecimientos y su combinación de acuerdo a una lógica temporal. Recorte y composición. Elementos que, del mismo modo, se encuentran en la base del montaje audiovisual. ¿Qué supone contar nuestra propia vida o el relato de una película, sino una selección interesada de aquellos elementos que permiten dotar a la narración de una mayor coherencia?

¿Qué amante de los rastros y de las fotografías antiguas no se ha detenido alguna vez en el puesto de un anticuario a revolver los montones de imágenes apiladas y a imaginar las vidas posibles de esos protagonistas anónimos? ¿Quién no se ha preguntado qué azares, qué desafectos o qué olvidos habrán convertido esas fotografías, condensadoras de vida y emociones, en mercancía? Una maleta encontrada en la calle, un montón de fotografías y cintas de vídeo y un piso vacío que evocan innumerables momentos del devenir vital de una familia constituyen el punto de partida de Una historia para los Modlin, trabajo en el que Sergio Oksman establece una secuencia fascinante, entre las muchas posibles, de los avatares experimentados por la familia que formaban Elmer, Margaret y Nelson Modlin; personas vinculadas al cine, al teatro, a la pintura y a la fotografía cuyo verdadero arte consistió, sin embargo, en evaporarse.

Unas manos habilidosas seleccionan, ordenan, muestran y hacen desaparecer fotografías mientras que una voz sin cuerpo fabula un referente para ellas. Podríamos preguntarnos qué hay de verdad y qué de invención en esta operación que pone en juego restos de lo real encapsulados en forma de imagen. Pero quizá no haya nada tan verdadero en toda esta historia como la certeza que se desprende de la composición misma del encuadre, pues este no nos muestra únicamente el contenido de las imágenes sino también sus límites y sus bordes, así como la presencia humana que se las apropia y las organiza.

Los pitagóricos creían que los cuerpos celestes gozan de eternidad porque tienen la propiedad de realizar un movimiento circular continuo. El médico Alcmeón de Crotona observó que, a diferencia de los planetas y las estrellas, los hombres mueren porque no pueden unir el principio con el fin. El arte de contar relatos habría surgido entonces de la necesidad de dar sentido, de imaginar una significación para esos hechos no recordados, pero imaginables, que se encuentran entre el principio y el fin y que, en suma, conforman las vidas humanas. Es así, gracias a una historia, como los Modlin son rescatados del Hades del olvido y pueden, finalmente, devenir inmortales.

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Esta entrada fue publicada en 9 de junio de 2017 por en ESCRITOS Y ENSAYOS, Uncategorized y etiquetada con , , , .
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