Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Luz al final del túnel

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Aunque José Ramón Larraz comenzó a dirigir películas a los 40 años, la suya es toda una vida de cine. En los oscuros años de la posguerra española comenzaba su carrera como dibujante de tebeos insuflando vida al mítico Coyote. Cuatro años después, harto de que los censores adelgazaran con tinta blanca las rotundas caderas de las féminas que dibujaba, se marchó a París tras cobrar una cuantiosa suma por unas tiras sobre la película Quo Vadis. De la capital gala pasó a Bélgica, donde trabajó como dibujante de Spirou y otros cómics hasta que, por casualidad, conoció a Josef Von Sternberg, quien le dio el empujón que necesitaba para lanzarse a realizar películas, labor que iniciaría y consolidaría desde su mansión construida hace 500 años, junto a un cementerio, en Escocia. O eso nos cuenta, entre susto y susto, en On Vampyres and other Symptoms (Celia Novis, 2011).

Este documental, ópera prima de Celia Novis, rinde homenaje a un director olvidado por la mayoría y venerado por unos cuantos: los incondicionales del fantaterror europeo y de películas de Larraz como Symptoms, con la que representó en Cannes a Gran Bretaña en 1974 o Vampyres, del mismo año, todo un clásico del género. Larraz fue un francotirador alejado de los grandes circuitos comerciales y de los cenáculos del cine y retrató la violencia, el erotismo y el terror de manera radical y profundamente novedosa. Pero On Vampyres trasciende el retrato documental al uso, pues nos habla sobre José Ramón Larraz y sobre su obra a través de ella. La fantasía, el misterio y la fascinación por lo desconocido que impregnan la persona y las películas de Larraz son también las que dan forma a este documental atípico, tan entretenido como sorprendente. Son el sonido, ya anacrónico, del proyector en la sala de cine, la música de Antonio Meliveo, repleta de disonancias y notas sostenidas, las voces del guión leídas por Marianne Morris y Anulka, vampiras de Larraz, y las ilustraciones de Cesc Pujol, acompañadas por unos efectos sonoros que parecen llegar directamente desde el pasado, los que nos sumergen en el estilo y la plástica de los filmes del director barcelonés. El resto lo hacen los fragmentos extraídos de sus propias películas, a cuyo montaje no se ha escatimado ritmo ni compás, que nos adentran en los frondosos bosques ingleses, en los que la bruma todo lo envuelve, y en apartadas casas solariegas en las que acechan todos los peligros imaginables, con sus placeres.

A sus 83 años, José Ramón Larraz tiene varios guiones de terror escritos ––entre ellos, la segunda parte de Vampyres––, y, a pesar de que nadie le ha vuelto a llamar para dirigir en 11 años, continúa escribiendo historias porque está seguro de que algún día rodará su última película de terror.

Texto publicado con motivo de la proyección de On Vampyres and Other Symptoms en Cineteca Matadero, 23-25 de noviembre de 2011.

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Esta entrada fue publicada en 19 de diciembre de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , , .
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