Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Cómo perderse en el desierto y no querer volver a casa

En el desierto, aprenderás a esconderte caminando hacia atrás sobre tus propias huellas.

Una leyenda recorre el desierto africano: la de un pintor que quiso convertir un búnker abandonado, que las dunas comenzaban a enterrar, en la Capilla Sixtina del desierto. Cuando el pintor terminó su trabajo, comprendió que era su obra maestra. Selló la puerta con una roca y dejó que el viento y las dunas la enterraran. Desde entonces, el nombre de François Augièras es como un talismán lleno de fuerza y, quien lo porta, es temido y respetado.

Los pasos dobles recoge las voces y los colores del desierto para contar la historia de un grupo de bandidos motorizados que deciden proteger, e integrar en sus filas, a un grupo de albinos, estigmatizados por la blancura de su piel, que se encuentran refugiados en un pequeño poblado. Uno de los cabecillas de la banda, que dice llamarse François Augiéras, pronto decide aislarse de todo y habitar para siempre sobre un baobab con forma de esqueleto. No se sabe si es un dios, un sabio o un loco.

Con un pulso narrativo que, como no podía ser de otro modo, recuerda a los cuentos populares africanos, libres del peso de la causalidad y en los que la realidad y la magia conviven naturalmente en un entorno poblado por la presencia de los vivos y los muertos, de quienes tienen existencia material y de quienes solo habitan en la imaginación, la película de Isaki Lacuesta integra armoniosamente lo imaginado, lo visible y lo secreto.

En su proceso creativo, utiliza una técnica similar a la del pintor Miquel Barceló, cuyos cuadros fueron devorados por las termitas hace años: traza un esbozo sobre el papel, lo expone a los elementos buscando la intervención del azar, que modificará el plan original. El resultado se parece a un mapa del tesoro sobre el que los personajes caminan, dejándolo mutar en lienzo o en arena. Como afirma el narrador, “hay que pintar rápido, antes de que el viento seque la pintura; antes de que las ideas se sequen”. Pero, en la combinatoria que propone Los pasos dobles, donde el azar es modelado por un exquisito trabajo de guión (Isa Campo e Isaki Lacuesta), una fotografía que pone de manifiesto las inmensas posibilidades del HD (Diego Dussuel) y un trabajo de sonido (Amanda Villavieja) y montaje (Domi Parra) dignos de las más sofisticadas producciones cinematográficas, el trabajo de Isaki Lacuesta no pierde un ápice de frescura.

Texto publicado con motivo de la proyección de Los pasos dobles en Cineteca Matadero, octubre de 2011.

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Esta entrada fue publicada en 8 de diciembre de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , , , , , .
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