Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

En busca del hijo perdido

Photographic Memory es un documental sobre el deseo de comprender que funciona como un relato detectivesco. Como en las mejores películas del cine negro, todo comienza con un conflicto: la fractura del amor de un padre por su hijo. Adrian ha dejado de ser un niño afable y divertido para convertirse en un joven adulto que manifiesta, a todas luces, el mal del nuevo siglo: el DDA (desorden del déficit de atención) que padece todo aquel que vive pegado a un teléfono inteligente o, en su defecto, a un ordenador personal. Fuera de este mundo, Adrian solo se interesa por el esquí extremo, que practica y filma con su cámara de vídeo en compañía de sus amigos, para consternación de su padre.

Con el sencillo y cercano estilo autobiográfico en el que McElwee ha desarrollado su filmografía, la fractura del amor incondicional por su hijo se convierte en el motor de un viaje a través de la geografía que tiene su correlato temporal en el pasado, en algún resquicio de la memoria del realizador. Ante su incapacidad para comprender a Adrian, McElwee adopta el método de C. Auguste Dupin, aquel personaje de Edgar Allan Poe que trataba de ponerse en la piel del criminal para descubrir el mecanismo del crimen. El deseo de entender a su hijo lleva a McElwee a desempolvar las fotografías y los diarios de su época juvenil y a viajar al otro lado del océano, hasta un pueblecito de la Bretaña francesa en el que intenta rememorar, no siempre con éxito, las circunstancias concretas en que aquellas fotografías fueron tomadas cuando contaba tan solo unos años más de los que ahora tiene Adrian. Se reaviva así la amargura ante la incomprensión de su propio padre, quien consideraba un capricho y una pérdida de tiempo la pasión de su hijo por la fotografía y el cine y el viaje sin objeto a Francia; las fotografías cobran vida en lugares cambiados, casi irreconocibles, por la acción del tiempo, y el recuerdo idealizado de la amistad, del primer trabajo como fotógrafo, de una historia de amor “muy francesa”, la sensación, en definitiva, de que queda toda una vida por vivir, reciben una sonora bofetada de la realidad.

Pero esta proustiana meditación sobre el paso del tiempo que es Photographic memory propone, además, una reflexión sobre lo que significa tomar una fotografía y sobre el modo en que ha cambiado nuestra percepción de la realidad con la llegada del universo digital y los mundos virtuales: “Si Maud hubiera permanecido histéricamente pegada a un teléfono móvil, ¿hubiéramos sido amantes?”, se pregunta el cineasta pensando en las, para él impenetrables, relaciones sociales de su hijo. Puede que, algún día, Adrian se formule una pregunta parecida.

Texto publicado con motivo del estreno de Photographic Memory en Cineteca Matadero.

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Esta entrada fue publicada en 28 de noviembre de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , .
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