Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Melting Pot a la italiana

Las ficciones de Martin Scorsese recorren, en buena medida, la historia de la comunidad italoamericana en Nueva York desde que los primeros contingentes masivos de inmigrantes llegaron al Lower East Side de Manhattan, cuando sus pobladores todavía eran, mayoritariamente, irlandeses y judíos de diversa procedencia. La violencia y el crimen, los pactos de sangre y la rivalidad entre familias y colectivos étnicos, tal y como se representan en Malas calles (1973), Uno de los nuestros (1990) o Gangs of New York (2002) forman parte del imaginario colectivo sobre la comunidad italoamericana hasta el punto de haberse convertido, prácticamente, en lugar común. Por ello resulta fascinante adentrarse en Italianamerican, una película “pequeña” (en su duración y en sus medios técnicos y económicos), marginal en el conjunto de la filmografía del director, que no por casualidad es su favorita entre las que ha dirigido.

En este mediometraje documental, Scorsese se adentra en la casa paterna para desentrañar la historia familiar y la del barrio en que creció al calor de los fogones en los que la madre cocina su sugo a base de salsa de tomate y albóndigas de carne, legendario hasta el punto de haberse convertido, probablemente, en la única receta consignada en los títulos de crédito de un documental, géneros culinario-gastronómicos al margen. De la anécdota familiar a los avatares de una colectividad, de las pequeñas historias a la Historia con mayúsculas, Italianamerican (cuyo título condensa el carácter indisociable de la herencia italiana y americana de Scorsese) funciona como una especie de eslabón perdido entre la realidad y la ficción en el que vemos, en su vertiente más desenfadada y divertida, la cara cotidiana de los italoamericanos de a pie, los inmigrantes de segunda y tercera generación pertenecientes a la clase trabajadora que todavía recordaban, en 1974, las escaramuzas de los Tong en la década de los 20 y las precarias condiciones de vida durante la Gran Depresión en el que hoy es uno de los barrios más sofisticados de Manhattan.

La cámara recorre el interior de la vivienda de sus padres mientras ellos rememoran cómo se fue transformando el vecindario desde la llegada de sus respectivas familias al momento en que, 39 años después de casarse, por fin pudieron permitirse un viaje de novios cuyo destino no podía ser otro: Italia. Ocasionalmente, son filmados, como al azar, algunos exteriores: las azoteas, los portales de los edificios frente a los que los chiquillos juegan a la pelota, los muros de la calle. La materia con la que Scorsese ha dibujado sus sueños.

Texto publicado en Cineteca Matadero con motivo del ciclo Scorsese Documental, en enero de 2012.

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2 comentarios el “Melting Pot a la italiana

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Esta entrada fue publicada en 12 de octubre de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , , , .
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