Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

¿Hasta cuándo los críticos de cine —ya se trate de principiantes o reconocidos gurús—, especialmente aquellos que confiesan tener conciencia social:

servirán refritos basados en generalidades presentándolos como primer plato de principios?

Confundirán afirmaciones con principios?

Se declararán en contra de Hollywood sin tener en cuenta su importancia en el entorno socioeconómico?

Hablarán sobre el cine soviético sin investigar su historia, sin entender su ímpetu social u observar hacia dónde se dirige?

Hablarán sobre cine como un todo sin aplicarse en la investigación de la historia económica, política y estética del cine; en la historia de la crítica?

y

SOBRE TODO

¿Hasta cuándo estos críticos lo serán por frustración, egocentrismo, afán de conspiración e inmovilismo?

2.

Debemos unir nuestros intereses. La crítica entre nosotros es algo esencial, no un acoso intimidatorio. Menos efusiones y más energía. Nuestros errores en el pasado han sido:

La falta de objetivos claros; las cartas furibundas que adolecen de escritura creativa que proporcione una base para la comprensión y la acción; la falta de disciplina; el entusiasmo acrítico y el desprecio igualmente desproporcionado; la envidia; la vulgaridad en un sentido amplio;

La falta de organización;

El sectarismo en dos sentidos: en la base –el trabajador– y en el contacto: el relativamente amistoso cinéfilo y crítico cinematográfico.

3.

DEBEMOS ORGANIZARNOS

Con el trabajador;

Para atraer el contacto con nuestros objetivos.

Algunos grupos de trabajadores ya se han organizado —quizás no de la mejor manera, pero con un núcleo definido— para ver películas, oír hablar de ellas y, por último, hacerlas.

¿Podemos mantener la perspectiva de una acción entre los grupos de cinéfilos que existen al margen de aquellos? ¿Podemos influir en una organización como The National Board of Review? ¿O en los pequeños reductos del cine? Las posibilidades son escasas, y la cuestión es: ¿vale la pena?

¿Organizaremos una

GRAN LIGA DE ACCIÓN CINEMATOGRÁFICA

que sirva como espacio de intercambio y apoyo para una acción inmediata, que cristalice en las organizaciones obreras?

¿Organizaremos, en otras palabras, dos frentes, en dos direcciones, para el pleno rendimiento de todo el potencial disponible?

La respuesta, creo, es

¡SÍ!

4.

Quienes actúan cometen errores. Quienes no actúan únicamente maldicen.

5.

Tenemos un núcleo. Tenemos un grupo de iniciación ya organizado —el John Reed Club— y otros. La federación es esencial. Tenemos periódicos: la prensa sindical, The New Masses, The Left, etc.

Tenemos contactos internacionales. Garantizado.

6.

¿Qué permite una federación?

1. Mostrar a los trabajadores y al resto el papel que juega el cine como arma ideológica;

2. Mostrar a los trabajadores y al resto el papel que juega el cine como instrumento de propósitos sociales –en la U.R.S.S.;

3. Animar, apoyar y sostener una crítica y una práctica cinematográfica de izquierdas que documente de manera dramática y persuasiva los despropósitos de la economía actual;

4. Crear una cadena de públicos cinematográficos que garantice la existencia de esas películas desde un punto de vista moral y económico;

5. Publicar un periódico consagrado a esos propósitos;

6. Luchar contra los abusos de clase de la censura capitalista;

7. Atacar la representación insidiosa en el cine popular del inmigrante, del negro, del oriental, del trabajador en general;

8. Oponerse a los intereses de instituciones, como la iglesia, que toman parte en la definición del cine monopolizado;

9. Utilizar, en la medida de lo posible, ciertos métodos de acción directa (no sé lo que es un arma inmediata, aunque la manifestación de la protesta ya se ha movilizado. El boicot a gran escala es algo que debemos buscar);

10. Distribuir películas importantes que han sido vetadas y defender a los artistas de los abusos de los elementos reaccionarios (como ha sucedido con Eisenstein);

11. Redescubrir y presentar películas significativas que no han sido tenidas en cuenta;

12. Educar al crítico y al trabajador en el contacto cercano con la clase obrera;

¡LA SEGUNDA PARTE DEL PUNTO 3 ES NUESTRO PROPÓSITO MÁS IMPORTANTE! ¡Y SE CONSIGUE A TRAVÉS DEL PUNTO 12!

7.

Lo más importante es que los críticos busquen la correlación entre un cuerpo de principios y unifiquen un punto de vista al respecto. El más concienzudo de los críticos franceses, Léon Moussinac, no se ha dado cuenta de su verdadero valor para la comprensión social del cine al rehusar a la sistematización de su actitud en un esquema de valores. Cuando escribió sobre el cine desde una perspectiva estética, antes de que resolviera su posición en un ataque social, esbozó una escala de principios. Pero no lo ha hecho en el nivel más alto de crítica social. Esto ha sido posible porque no ha sido empujado a la acción por el estímulo del contacto inmediato con el estrato social más afectado por las implicaciones de su labor crítica: el trabajador con conciencia de clase.

Por otra parte, el crítico alemán Béla Balázs ha mostrado un proceso de activación, cristalización y clarificación inmediato y creciente. Muestra una relación inmediata con el trabajador con conciencia de clase en Alemania, que ya está pidiendo

¡UNA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA PROLETARIA, para el proletario!

La diferencia entre Moussinac y Bálazs es la diferencia entre el movimiento revolucionario en Francia y Alemania. Para el lector quedan las deducciones.

*****

La acción sin teoría es un despropósito.

La teoría sin acción es estéril.

 

WORKER’S THEATER, julio de 1931

Traducción de Sonia García López
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Esta entrada fue publicada en 6 de septiembre de 2012 por en PUBLICACIONES y etiquetada con , , , , , .
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