Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Un paseo por el lado salvaje

Imagen

El encuentro entre Travis Bickle y el traficante de armas y drogas en Taxi Driver (1976) es uno de los momentos más inolvidables de la película de culto de Martin Scorsese. En aquella secuencia, casi como si de un documental se tratara, Easy Andy lanzaba una profesional disertación sobre tipos de armas, sobre los usos de cada calibre y su utilidad en función de los propósitos del cliente: como todo el mundo sabe, “el Mágnum se usa para matar elefantes en África”. Al final, Travis se llevaba el lote completo.

En American Boy: A Profile of Steven Prince, Scorsese quiso realizar, un año después del rodaje de Taxi Driver, el reverso documental del personaje de ficción poniendo ante la cámara al intérprete e inspirador de aquella criatura de la jungla urbana: Steven Prince. Pálido, delgaducho y ojeroso como un vampiro de las postrimerías del siglo XX, Prince pone en juego sus inequívocas dotes como narrador y su sardónico sentido del humor para relatar cómo alegó homosexualidad para burlar el servicio militar (desviándose de la senda familiar marcada por su padre como oficial del ejército); su llegada a la escena underground neoyorquina (donde trabajó como técnico de carpinteros en el musical de Broadway) y su experiencia con la heroína cuando trabajaba como agente de Neil Diamond, quien se ofreció a pagarle un tratamiento y ayudarle a comenzar el proyecto en el que deseara embarcarse, sin éxito alguno. Hasta que Prince salió de las drogas por sí mismo. Todo ello antes de cumplir los 29.

En la línea del Cinéma Verité, que Scorsese había ensayado cuatro años antes en Italianamerican, y con el único recurso al archivo de luminosos fragmentos de película en Super 8 de la infancia de Prince que sirven como cabeceras a los diversos episodios de su vida, American Boy propone un paseo por el lado salvaje, que diría Lou Reed, a lo largo del cual se va desgranando la historia de un auténtico superviviente de las drogas y del crimen que, paradójicamente, parece estar en los antípodas de un personaje ejemplar. Y esta es la grandeza del documental, pues de la crudeza del relato de Prince y de la visibilidad del dispositivo cinematográfico que lo registra emerge una verdad que nos acerca a la materia prima de la que pudo surgir una historia como Taxi Driver. Scorsese y Prince solo hacen una concesión a la emotividad al final del documental, en una escena que debería estudiarse en todos los cursos dedicados al género: ante nuestros ojos, la anécdota es relatada en tres ocasiones hasta que Prince consigue el tono “adecuado”. ¿Dónde está, pues, la verdad?

Texto publicado con motivo de la proyección de American Boy: A profile of Steven Prince en Cineteca Matadero.

Anuncios

Un comentario el “Un paseo por el lado salvaje

  1. Pingback: La línea de sombra « Hipócrita lectora

Los comentarios están cerrados.

Información

Esta entrada fue publicada en 24 de agosto de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: