Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Viaje a la factoría de los sueños

Martin Scorsese es uno de esos directores cuya cinefilia ha jugado un papel determinante en la configuración de su universo cinematográfico; desde la primera película que recuerda haber visto junto a su madre, Duelo al sol (King Vidor, 1946), hasta La ley del silencio (Elia Kazan, 1954), filme decisivo en su educación sentimental como espectador y futuro director, que vio a la edad de 12 años en el cine de su barrio, en Nueva York.

Las grandes obras maestras del periodo mudo, como Intolerancia (D. W. Griffith, 1916), Avaricia (Erich von Stroheim, 1924) o Amanecer (F. W. Murnau, 1927), tendrían que esperar a ser descubiertas por un ávido estudiante de cine que escudriñaba los escasos libros existentes sobre la materia en la New York Public Library de la calle 42.

A personal journey with Martin Scorsese through american movies habla de todo eso y mucho más. A lo largo de cerca de cuatro horas, y como si de una clase magistral impartida por uno de los mejores directores de cine se tratara, el documental de Scorsese desgrana los momentos clave del cine estadounidense, desde la aparición del star system a la llegada del sonoro, del experimentalismo introducido subrepticiamente en las tramas góticas de la serie B a la lucha contra las restricciones morales y estéticas impuestas por la censura. Poniendo de manifiesto su indiscutible dominio de los recursos expresivos del medio, Scorsese elude la perspectiva puramente historicista y la mitómana para centrarse en las posibilidades dramáticas que ofrece la gramática cinematográfica, los trucos de montaje o la iluminación que él mismo aprendió de la mano de los grandes de Hollywood; y, a la hora de destacar el punto de vista tecnológico, la evolución del cine en paralelo a inventos, descubrimientos e innovaciones como la llegada del sonoro, el Technicolor o el Cinemascope, nos hace partícipes de la apasionante aventura en busca de las potencialidades expresivas de cada recurso, ese reto al que todos los grandes directores se han visto abocados en los momentos de cambio. Aunando el espíritu del documental clásico y el de los mejores exponentes del cine de entretenimiento (no confundir con el cine banal, nos advierte el maestro), el Viaje personal de Martin Scorsese parece estar guiado por la consigna: “enseñar deleitando”, pues al tiempo que recupera algunos de los momentos más bellos y fascinantes de la historia del cine, desvela el conocimiento, la memoria y la historia que contienen. Las entrevistas a directores como John Ford, Nicholas Ray, King Vidor y Orson Welles, entre otros, hacen el resto. No por casualidad, la película fue realizada en 1995, coincidiendo con el centenario del cine. Sería inimaginable mejor regalo de cumpleaños.

Texto publicado con motivo de la proyección de A personal journey with Martin Scorsese through American Movies en Cineteca Matadero

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