Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

La factoría de los sueños olvidados

Hollywood, la factoría de los sueños. También, tal vez por tratarse de un espacio construido de la nada para dar cabida a esas máquinas de relatos e ilusiones que son las películas, refugio de fantasmas. Óscar Pérez y Mia de Ribot capturan esa faz espectral de la Meca del cine en Hollywood talkies.

El documental (producido por Luis Miñarro y seleccionado en la sección Orizzonti de la Mostra de Venecia en 2011) rememora la experiencia lejana de los actores y actrices españoles que fueron a Hollywood a probar suerte durante los comienzos del sonoro, cuando los estudios buscaban soluciones comerciales para los países de habla no inglesa bajo la fórmula de las dobles versiones. La voz distanciada y lacónica del narrador desgrana los destinos de María Ladrón de Guevara, a quien, nada más llegar a Hollywood, todo le parecía tan limpio como si las hojas de los árboles fueran abrillantadas cada día; de Pepe Nieto y Julio Peña, que aprendieron inglés alentados por el deseo de invitar a bailar a las guapas californianas; del guionista Gregorio Martínez Sierra, amante de Catalina Bárcena (otra célebre emigrada) a quien su esposa María de la O le escribía desde España las obras que él firmaba. Jóvenes (y no tan jóvenes) talentos pícaros, despreocupados y felices ante un mundo nuevo, lleno de posibilidades. Pero en el trabajo de elaboración del pasado que llevan a cabo Pérez y De Ribot no hay más rastro ni huella humana que los dejados por las fotografías, sobre las que el ojo de la cámara se detiene sin prisa, como esperando una revelación, una epifanía, que nunca llega.

Los “escenarios” de aquella aventura auténtica, las playas de California, los bulevares de Los Ángeles, los galpones en los que se rodaban las dobles versiones hasta la extenuación, durante día y noche, aparecen desiertos, silenciosos, oscuros, revelando al mismo tiempo lo que de real y de irreal hay en esas imágenes nunca vistas de Hollywood. Imágenes no estereotipadas de uno de los lugares más estereotipados del mundo que acaban componiendo el paisaje emocional de la otra cara de aquella experiencia olvidada: los duros procesos de adaptación que suceden al deslumbramiento inicial, el desarraigo, la penuria. Pues finalmente, al igual que los directores, indefectiblemente estadounidenses, a los que se enviaba a rodar las versiones en español como castigo por algún error imperdonable cometido en otra producción destinada al público anglófono, Hollywood se despidió de aquellos actores con la única palabra que aprendió a pronunciar en español: adiós.

Texto publicado con motivo del estreno de Hollywood Talkies en Cineteca Matadero

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Esta entrada fue publicada en 31 de julio de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , , , , , .
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