Hipócrita lectora

Blog de Sonia García López

Elige a tus padres

El título del histórico documental de D. A. Pennebaker sobre Bob Dylan, Don’t Look Back (No mires atrás, 1967) recuerda el mandato que le fue impuesto a Orfeo como condición para rescatar a su amada Eurídice de los infiernos. Un modo de decir que, para construir el futuro uno debe caminar sabiendo lo que lleva a sus espaldas, pero sin mirar atrás.

Casi cuatro décadas más tarde, Martin Scorsese recupera un verso de la canción “Like a Rolling Stone” y unas palabras de Dylan sobre la Odisea de Homero para volver a inscribir al personaje en una dimensión mítica que trasciende el fenómeno del estrellato para profundizar en uno de los grandes temas de la narrativa americana: la búsqueda del hogar. No Direction Home: Bob Dylan propone un viaje a los orígenes de la biografía musical del legendario trovador, desde que descubrió la canción “Drifting too far from Shore” en el gramófono de la casa paterna y sintió que su hogar debía de estar muy lejos del lugar donde había nacido, hasta su despedida de los escenarios en 1966, con la que cerraba la etapa más importante de su carrera.

Reuniendo un extraordinario material de archivo que documenta, entre otras cosas, las actividades de la bohemia americana de finales de los 50 y principios de los 60 en el Greenwich Village neoyorquino, Scorsese narra los viajes y las metamorfosis de Dylan a la búsqueda de la patria musical que fue también la de una parte negada de la historia estadounidense: el radicalismo político y cultural sesgado por la Caza de Brujas, encarnado en la imagen caída de Woody Guthrie. Rescatando sus canciones y convirtiéndose en su abanderado, Dylan renovó el folk junto a figuras como Joan Baez o Pete Seeger, quienes apoyaron y dotaron de mayor visibilidad a la lucha por los derechos civiles, la protesta contra la guerra de Vietnam y la gran Marcha sobre Washington encabezada por Martin Luther King.

Pero, si Scorsese da buena cuenta de las gestas musicales de Dylan como artista adolescente, también deja espacio a la controversia: desde el desencanto de Joan Baez ante la indolencia política del cantante hasta el episodio (más o menos fabulado) del conato de sabotaje de una actuación junto a los miembros de The Band por parte de Pete Seeger, quien nunca entendió, como muchos de sus seguidores, la “electrificación” de un icono de la canción protesta. En todo caso, algo queda claro: el genio indiscutible de Bob Dylan, el encanto y el sentido del humor con el que huyó de cualquier tipo de clasificación y la pasión y la perseverancia con las que creó un estilo único.

Texto publicado con motivo de la proyección de No direction home en Cineteca Matadero

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Esta entrada fue publicada en 31 de julio de 2012 por en ESCRITOS Y ENSAYOS y etiquetada con , , , , , .
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